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Planeta Velvetina

Como a una reina te trataré y te adoraré

 

El pasado 19 de junio tuvo lugar en Sevilla una cita histórica. El reencuentro entre el artista y su musa, treinta años después. Porque Miguel ha actuado muchas veces en Sevilla, claro que sí, pero lo que pudimos presenciar aquella noche en el Estadio Olímpico fue diferente. No era un concierto más; se trató más bien de un regalo de despedida para los fans de siempre. Para Sevilla. El año pasado realizó el calentamiento en la periferia. En este 2008, Miguel se despide por todo lo alto.

 

Dos años de Papito a lo largo y ancho del planeta han demostrado, por si había alguno que lo dudara a estas alturas, que Miguel no es un simple cantante pop. Que se trata, sobre todo, de un icono generacional. Una estrella internacional con un carisma desbordante y un imaginario particular, que lo hace único. Los que aún se atreven a tomárselo a broma (únicamente en esta España tan olvidadiza y despistada) es evidente que no han asistido a ninguno de los conciertos del Papitour, un espectáculo difícil de igualar hoy día.

 

Y la cita de Sevilla no fue ninguna excepción. Hora y media antes del concierto, en los accesos al Estadio Olímpico pudimos contemplar y formar parte de la cola más larga que he visto en mi vida. El alto precio de las entradas no había sido un impedimento para los fans más acérrimos del más grande. Una filia india ordenada, pacífica, formada por público de todas las edades, colores y estilos, tan universal es la propuesta de Miguel. Tal vez hubiera ayudado que hubieran abierto más de una puerta del Estadio, pero ya sabemos cómo funcionan las cosas en mi querida Andalucía.

 

Una vez dentro, ni el aburrimiento que provocaban los teloneros Motel, ni la alta temperatura (¡qué calor!) impidieron que las miles de personas que allí se congregaron, se mantuvieran expectantes ante la inminente salida de Boxset. Una chica a mi espalda me pide que le deje pasar para llegar a las primeras filas, ya que sueña con Miguel desde que era una niña. Por supuesto que accedo a su petición, no se me ocurre argumento más convincente. Que se cumpla su sueño de una vez. Otras chicas situadas detrás, más bajitas, nos preguntan si vamos a estar paraos o vamos a bailar, para hacerse una idea de cuáles deben ser sus movimientos estratégicos de visión. La respuesta fue obvia: es imposible mantenerse impávido ante los ritmos y espamos de Boxset. En las gradas, mujeres de mediana edad piropearon a su ídolo, tanto o más que las más jóvenes, que lo han descubierto con sus recientes duetos. Varias generaciones conectadas.

 

Lo que sigue sólo puede entenderse si se ha vivido, por lo que es inútil que me esfuerce en describirlo. Quienes lo habéis visto, sabéis que mantiene un repertorio similar al del año pasado, con pequeñas variaciones; algunas novedades de montaje escénico, como esa pasarela que permitió que tuviéramos a Miguel a escasos metros de nosotros, más iluminado que nunca (de cerca impresiona aún más); o esas lámparas rojas móviles en la segunda parte del concierto. Tampoco importan demasiado las intervenciones del farsante o de la Torroja, a la que ni se le veía ni escuchaba demasiado. La pequeña estatura de ambos engrandecieron a un Miguel pletórico de energía, más participativo que su concierto del año pasado en Dos Hermanas. Eso sí, no nos privamos de gritar "farsante" al colombiano, o de cambiar la letra de "Nada particular" por "te gusta el heavy metal". Anécdotas sin importancia de una noche en la que a Miguel cada vez se le veía más grande, no sólo en las pantallas laterales.

 

Ni siquiera el extraño momento final, durante el bis de "Sol forastero", en el que el sonido se fue a tomar por quicir, ensombreció el espectáculo. Es más, el público supo estar a la altura, cantando a viva voz la letra de "Sevilla" ante un atónito y agradecido Miguel. Pareciera que las voces de la audiencia arreglaran el fallo técnico, ya que inmediatamente volvió a sonar esa joya sobre el americanismo que formó parte del recopilatorio velvetínico sureño. 

 

Podríamos seguir hablando de muchas cosas, que no por obvias conviene olvidar, como el poderoso volumen de sonido, el juego impresionante de luces, las estudiadas coreografías, las interesantes novedades en el set-list ("Te comería el corazón", puritito Silke de "Tierra"), de la compenetración del artista con sus músicos, en especial con  Pedro Andrea, de la cada vez más abultada y elegante barriga de Miguel. Pero todo ello sería insuficiente para resumir esta celebración de una trayectoria y un hombre tan español como cosmopolita.

El final del concierto nos trajo al Miguel más torero, heredero de ese Capitán Trueno que tanto le marcó, Si es que lo lleva en los genes.

 

Un fin de fiesta ideal para una noche mágica, en la que se produjo la perfecta fusión entre el artista y su musa. Miguel adoró, amó y trató como a una reina a esta ciudad que tanto le ha dao, demostrando una vez más, que todo está conectao.

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7 comentarios

Sidhe -

Qué mal canta(ba) el farsante, tiene la camisa negra...

Por cierto, menuda crónica señor Adso, casi me he sentido parte del público, estoy por ir a un concierto de Boxset y todo, cual experiencia iniciática jaja.

paula -

Bueno me imagino que os vais todos de vacaciones, desearos unas felices vacaciones.
Y despedida de papito? puede ser pero esta gira no termina nunca...........por lo menos en Madrid repite en Diciembre!!!!!!!!!

mj -

Genial la del año pasado y genial la que acabo de leer .
Ya hubieran querido publicar esta crónica algunos "periodicuchos" que han comentado vagamente algunas cosas y no le han hecho la justicia que se merece y que tú , Adso , tal vez movido e inspirado por el amor y admiración que le profesas , has sabido plasmar con alevosía .

Genial !!!!!!!

Sí , es verdad ........ Esto huele a despedida . Ayyyyyyyyyyyyyyyyy
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adso -

Lo de Miguel hablando sin sonido fue realmente chocante, veíamos cómo explicaba el fallo técnico pero no se le oía nada!!!!

Jagglitros -

¡Ole por el Joven Adso! Me ha recordao fidedignamente lo vivido en aquel agradable jueves. Aunque yo añadiría: "¡Que no se te oye, Miguel!" y Miguel hablando con el micro sin funcionar. Y no me acordaba ya de aquella mujer que decía soñaba con Miguel desde pequeña, jajaja, vaya credencial! Genial genial, Joven, por la gloria del farsante metalero. Quiiiciir, quiciir, quiciir, quiciiir, quiciiiiir, quiciiiiir!

paula -

Por fiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnn!
La espera ha merecido la pena,
Pero me ha sonado a despedida???????????¿¿¿¿¿¿¿ No me digaís eso que me pongo triste.
Gracias por la crónica.

bosemaniaca -

¡ole por vosotros! ¡gran cronica del concierto!
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