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Papito reina en el Altamont sevillano

Papito reina en el Altamont sevillano

Papitour. 

Dos Hermanas (Sevilla) 23/06/2007

 

En una ciudad desierta por el exilio de su mitad en la capital del reino para celebrar una final de Copa, y la otra mitad encerrada en casa para evitar cualquier señal de recuerdo de dicho exilio, el más grande tenía una cita con su propia historia. El tercer y último espectáculo en la provincia de ese corazón que a Triana va y nunca volverá iba a culminar ese idilio perenne y bastardo del hijo de gran torero y la diva italiana con esa Sevilla torera y futbolera, hortera y locaza, clásica, tradicional y liberal. Como el propio Miguel.

En el cuartel general de El Seto, sito en Reina Mercedes (esto va de reinados) se congregó el comando velvetino al completo, formado por cinco personalidades tan distintas como los dedos de una mano, esa mano en posición de clásico. Tras unas cervezas de precalentamiento y echando a suertes quien iba a conducir el velvetino-móvil, el viaje comienza entre la ansiedad y la incertidumbre. En el CD del coche, varias estrellas del momento se baten en duelo con Miguel en ese magistral Papito. Todos pierden, por supuesto, aunque nadie de manera tan vergonzosa como Amaia Montero. El corazón no sé, pero si esa señorita va algún día a Triana, seguro que nunca volverá.

Tras varias señales de tráfico desconcertantes y muchas obras que huelen a Operación Malaya, llegamos a Dos Hermanas, patria de ajedrez y de ese duo de cantantes tan simpático que da nombre al Auditorio, el primer lugar previsto para el concierto. La magnitud del espectáculo de Miguel, con esas seis patas gigantes obliga al Ayuntamiento a trasladarlo al hipódromo, lugar extraño y alejado de la civilización, como su casa de Somosaguas. Un lugar improvisao (no viene informado en la entrada, que por otra parte, miente en el día de la semana hasta que fue tachado), con el graderío a la izquierda y el escenario en perspectiva oblicua, un poco picassiana, homenaje quizá a la infancia de Luchino. Hogar de Bukowski y quizá de Don Pim Pom, pero no el lugar a priori más adecuado para rendir homenaje al hijo del capitán Trueno. No importa. En peores plazas ha tenido que lidiar, saliendo siempre victorioso.

Cuando nos acercamos al recinto, allí no hay cuatrocientos mil personas ni hell angels cabreados, ni perros ladrando por un canuto al ritmo de Gimme Shelter, pero es lo más parecido que hemos visto al festival de Altamont, como apuntó un relajao Tranki. La puesta del sol moribundo (¿forastero?), los fans en romería velvetínica por la carretera para llegar al hipódromo (los aparcamientos abarrotados obligaron a dejar el coche muy lejos del espectáculo y a transitar por un entorno natural labordetiano) y la sensación de que vamos a vivir algo grande.

La entrada al hipódromo supone la fusión en una marea humana, como preludio al concierto de los Stones del próximo sábado en El Ejido. Pronto, un problema: ¡no hay cerveza! No llevábamos nada en el estómago desde el mediodía, las bolsas de patatas que nos agenciamos se nos antojaron escasas. En la puerta, nadie nos pide la entrada, esto es gloria, que diría Miguel. Si no fuera porque nosotros sí pagamos nuestros tickets. Así de primeras, la organización me trae a la memoria otros conciertos míticos sevillanos como Guns and Roses o Jean Michel Jarre.

En el interior, estands con camisetas y calzones de Papito, campaña del comercio justo y tickets para cervezas (aquí sí te los piden, qué cosas). Nos negamos a hacer cola, que queremos coger posiciones cuanto antes y hace ya mucho de la Expo´92. Son las diez de la noche y el hipódromo está hasta la bandera. La final de Copa acaba de empezar a 600 kilómetros. Como mi ansia por ver salir a Miguel, como ese hambre que no se ha dejado engañar por las patatas caducadas.

Nos dirigimos a la pista y observamos fauna de todo tipo y condición, con mayoría absoluta de seguidoras de su primera época, esas que obvian la orientación más ambigua de Miguel y no se cortan a la hora de mostrarle toda su admiración. Pero no son las únicas. Hay hombres, también heteros, incluso algún árbitro otrora figura local. Y jóvenes, claro que sí, la nueva generación se abre camino gracias a ese grandes éxitos modernizao, que le ha vuelto a poner en el candelero, a su pesar. Treinta años dan para mucho, familias enteras creciendo al son de la música del más grande. Varias generaciones mutando como cada encarnación de nuestro querido Boxset, mejorando cada versión anterior.

Tras esperar una eternidad condimentada con música para olvidar (que de hecho, he olvidado), Jagglitros y quien escribe se ponen en posición como el que espera a que el hombre pise la luna por primera vez, o que Raúl falle un penalti con la selección española. El resto del plantel velvetínico se queda en un segundo plano, con el respeto de quien cree no merecer acercarse a lo divino.

La introducción de “Duende”, con los músicos apareciendo sobre el escenario, uno a uno y en penumbra, nos pone sobre aviso y nos hace subir la bilirrubina. Todas las miradas se posan sobre el escenario, sólo falta Miguel... Y ahí está, para cantar “Sereno”, emergiendo cual ave fénix, con una presencia propia de un dios griego y esa inmovilidad tan dinámica de la que hace gala. Un Miguel de negro, gigante como Gulliver, elegante como en la boda de su amigo el príncipe, sereno, conquistador. Seguro de sí mismo, dominando un escenario que sólo le pertenece a él. Las dos coristas y los músicos hacen que brille aún más en la cálida noche. Las luces, con un moderno y atractivo montaje, decoran sus movimientos y posturas. El público está entregado, sumiso a su voluntad, como el rebaño a la orden de su pastor.

“Están paraos” (Duende) levanta las primeras ovaciones, tan grandes como el gol de Kanouté en el Bernabéu, que conozco gracias a un SMS. Las canciones de Miguel se empiezan a suceder cual popurrí de Manolo Escobar, una detrás de otra, sin transición. Echamos de menos más parrafadas de nuestro Boxset, quien siempre ha sido showman antes que cantautor. Quizá el anterior concierto de las Ventas, donde hubo invitados vips de la talla de Alaska o Rafa de La Unión ha contenido la faceta discursiva de quien pregonó las fiestas de San Isidro el año pasado. Miguel habla poco, recuerda el motivo de esta gira como celebración de 30 años en la música, pero no de una manera distinta al resto de conciertos. Se le ve concentrado, profesional, incluso confiado.

Los hits como “Nena”, “Bambú”, o “El hijo del Capitán Trueno” se van sucediendo entre la histeria de sus fieles. Unas canciones que el público de Dos Hermanas ha elegido con pucherazo. La teatralidad se funde con la tecnología en una producción cuidada hasta el último milímetro. Pedro Andrea tiene tiempo de lucirse con su guitarra, en esos escasos instantes en que Miguel le da la espalda  y no le hace sombra. Las coristas compiten por acaparar un protagonismo que Miguel nunca les cede. Nadie mira a las dos pantallas laterales, ni a las luces, que proyectan palabras. La gente se conoce las letras, no sólo la de “Sevilla”, que no puede faltar y que suena más poderosa que nunca.

La parte más emotiva del show es aquella que dedica a sus temas más antiguos, esos que lleva más de 20 años sin cantar, como “Amiga”, “Don Diablo”, “Super Superman”, “Creo en ti” o “Linda”. Las preferidas de la mayoría absoluta. Diferentes facetas para un mismo hombre: enamorao, amanerao, internacional y romántico, pasando del glam a la balada y a la música de baile. Canciones olvidadas y oscuras, en ocasiones, desconocidas, que nos muestran el lado más comprometido de la estrella. En ese momento, la banda al completo se sienta en el centro del escenario, como si quisieran paralizar el tiempo y alimentarse sólo de la memoria. El tiempo pasa, pero lo auténtico permanece inmutable. Despertamos del sueño con “Te amaré”, “Los chicos no lloran” o “Morenamía”, más actuales. Pasado, presente y futuro. Pero todo el repertorio suena fluido, coherente, como si estuviéramos viviendo 30 años en una sola noche.

Con un público extasiado que ya le ha hecho varios hijos no reconocidos, el más grande tiene tiempo de cambiarse de ropa, antes de los bises, El traje de chaqueta oscuro da paso a una camisa blanca que ilumina y resalta su elegante barriga. Miguel es humano al fin y al cabo. Tras la melancolía de “Olvídame tú” (te puede gustar o no, pero tienes que reconocer que es buena), la esperadísima “Bandido”, que nuestro hombre dedica a los nuevos campeones de Copa, supone un colofón a una noche sin parangón, antes de que la versión Reprise de “Nena” nos despida hasta siempre de una experiencia para recordar.

A la salida, la tentativa de tratar de estrechar la mano de Miguel, gracias a la despistada organización, se trunca cuando somos arrastrados de nuevo por la marea humana de fieles, impacable como el vigilante de la puerta, que sólo dejaba pasar a limpiadoras aburridas. Llegamos a divisar el camerino de los músicos, que se estaban ventilando un bocata que no se lo salta un gitano, pero el de Miguel permanecía cerrado a cal y canto. No pudimos ver por tanto, porque ya nos fuimos, que salió escoltado por la policía, cual diva de Hollywood, quicir, como se merece.

La romería de vuelta al coche así como la cena posterior en el “Ti”, lo dejaremos para mejor ocasión. Mucho mejor disfrutar de este “Bambú”, que un aficionao registró para Planeta Velvetina, para todos aquellos que no pudieron asistir.

Nos vemos en un quicir, velvetinos.

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8 comentarios

Antonio Torres -

Una carta para disfrutar de su lectura, el contenido

Tiene mucha pasión y admiración por Miguel como

Cantante y su personalidad, es cierto que todos los cantantes

Lo mejor que tienen es su publico pero sin duda las

Entrevistas y cartas se puede conocer en gran parte

A la persona.

Un saludo para todos los escritores.

En especial Maria José M, de Valencia.

María José - Valencia - -

Adso , no tienes nada que envidiar al mejor de los periodistas (quizá lo seas ) , aún así , el nivel es alto ... muy alto - me gustaría que La Milá le diera un vistazo ... seguro que fliparia -.
El , En Valencia tampoco habló mucho . nos dijo : ¿sabéis que la canción Linda nació aquí en vuestra tierra ? y confesó que Valencia siempre habia significado mucho .
Una cosa , encontrar este blog , ha sido una cura de humildad para mí ... y yo que creía que mi amor por el más grande era .... EL MAS GRANDE !! ja ja .
En fin , que estoy encantada con mi hallazgo velvetínico .
Os regalo unas frases de nuestro divo , pertenecen a una entrevista de un magazine :
" Soy cristiano , y también johnleonnoniano , picassiano , cocochaleniano ..."
" Tengo una piel finísima - herencia de mi madre - y es un problema . A veces me afeito mal y se jodió el invento . "Bosé , mirada miope , sigue emanando un magnetismo de ave rapaz y un aroma entre almizcle y lirio . Con su estudiado desaliño y un cigarrito de vez en cuando no disimula una madurez asumida . Y una voz que a algunos nos gusta más , mucho más cuado habla que cuando canta "
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No sé , nunca me habia parado a pensar si me gusta más su voz cuando habla que cuando canta .... en todo caso , sé que si me susurrara al oído ... podría morir de amor despacio y en silencio .....
Un beso a todos . Y estoy segura de que al más grande no le importaria departir con nosotros y saber de la existencia de gente que lo ama hasta hasta el punto de que amor le digamos amor y le suene diferente .
Adso , eres la "leche"


Maty -

Gracias por la crónica. ¡Que envidia!. Yo iré a verle a Coruña. Por cierto. ¿Por qué le teneís tanta manía a Sevilla con Amaia? A mi me parece buena. Distinta, pero no pierde la magia, tiene un aire de misterio, algo solemne y con ciertos toques exóticos. Me gusta que las versiones sean bastante diferentes de las anteriores, para repetirlas, ya tenemos las de antes. Por ejemplo, me gustan menos Bambú o Nada Particular porque resultan ya oídas.

bosémaniaca -

¡que gran crónica, adso! mejor que la mía que anda por los foros de miguel, jeje
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Paula -

Me ha encantado tú crónica del concierto, por cierto muy parecido al de Madrid, y te cuento que en el de Madrid tampoco habló, sólo dio las gracias al público " A todos y a cada uno de Ustedes por su carrera" dijo eso o algo parecido, y nada más, y luego lo del comercio justo, no habló nada y encadenó los temas como relatas, yo también eché de menos que hubiera hablado más, pero claro si cantas 30 temas y hablas...........el espectáculo está medido al milímetro........, empezó y terminó igual con Sereno y Nena, lo único que en el de Madrid como sabéis pues tuvo algunos colaboradores de " Papito".
Por cierto pobre Amaia........, creo que han destrozado " Sevilla", pero no creo que ella fuera la que decidiera el modo de interpretar la canción y la nueva versión ( Al menos eso espero), y me da a mí en el corazón que en el concierto de Madrid estando invitada no quiso aparecer..........., por si las moscas, ( porque no está de gira, y ella puede).

Jagglitros -

Obviamente, el del primer comentario también soy yo, aunque he salido como Anónimo sin querer y he aprovechao para modicarlo después. Pues eso, lo dicho.

Jagglitros -

¡Qué gran crónica!. Las tuyas son siempre grandes, Joven Adso, pero esta es sublime, con varias citas antológicas como la referente a Amaia. He disfrutao como nunca leyendo. ¡Solo falta que Miguel te lea y te pida una entrevista ya! Quicir.

Anónimo -

Adso, sólo puedo quicir "gracias". Hacía mucho timepo que no disfrutaba tanto leyendo. Tus crónicas suelen ser grandes, pero esta es digna del mejor velvetinismo, con citas antológicas ¡Te mereces una entrevista con Miguel ya!
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